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La miraba

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 La miraba. Mientras, se me ajaba el verbo, era una parálisis de estímulos convulsionando en un coma de deseo, esdrújula era la gráfica que se acentuaba sobre su desnudo. Cómo puede un hombre describir el cuerpo de una mujer, que desnudo busca una continua vigilia en la anacrónica rutina de una noche entre fallas del corazón, donde la tenue luz se atraganta de belleza y puñaladas de seducción. No lo sé. El ardor se me hizo reliquia donde mi cerebro se desvanecía en un cauce de ausencia, la ofrenda se engendraba en mi sexo donde la rigidez era un bonito sacrilegio con hambre de enceguecerse en su interior. Juro que todavía no sabía cómo describirla, turgentes despuntaban sus pechos, buscando ápices de literatura para nombrarlos en esta ardiente locura que giraba en el ambiente, tocarla se iba haciendo tan prioritario como necesario, quería consagrar mis instintos básicos en la apotema de su virtud. Desequilibrado enteramente y cerrando mis ojos marque el camino de mis manos entre las fe

Rumores

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  Rumores colmados de contornos consumiéndome sin retornos, hoy te necesito… en el infinito de esta savia, quiero pulirme en tu sustancia caminar por las arterias del fondo en la conjunción de tus orígenes donde rojea el líquido de tu estirpe y se azota el ahínco de mi deseo. Rumores destilados en tu perfume en la brisa que achica el tiempo y hace frágil el sentir indemne a esta orilla de mi cuerpo, indóciles se precipitan los milímetros en las miradas encontradas ávidas de pasión, fúlgidas se quebrantan las inercias en el secreto que custodia la penumbra cuando te revelas venusta y desnuda. Rumores en el enjambre de las humedades, mieles en la sed de las lenguas, bodas de boca sentires impacientes cobijados en la conciencia temblorosas de las mentes. Rumores despertando en el crepúsculo de este espacio compartido, desnudo amanecer colgado en el trapecio del deseo donde los latidos tintinean al unísono 📷 © Katarzyna Rzeszowska

Ansias de vivir.

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  No sé, ahora mismo tengo la timidez que surge cuando quiero contar algo, siento como mis pensamientos se escancian, es como un delirio contenido que se escapa de mi interior, rompe mi armonía y se queda al albor de un campo oscuro que ilumina una luna de mágica ilusión.   Y es que, después de tanto tiempo en mí, todavía hoy me cuesta predecirme y mi diálogo en este monólogo interior me revela lo imperfecto que a pesar de ni recorrido de vida todavía sigue prevaleciendo en mí.     Quisiera mirar mis ojos en este instante, ver mi rostro y saber dónde están las máscaras, las que involuntariamente aparecen en mí para detener la seguridad de avanzar con firmeza, cuanto me cuesta tener la certeza de no estar equivocado y afrontar la vida sin dudas ni miedos, un hombre tiene que transitar por la historia de su vida, dejar su raíz y a veces ser tan fuerte como una roca y tan sensible que su obra sea inmarcesible para que cuando ya no este, los demás, sean capaces de alcanzarla, o por lo

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Gracias a los que en algun momento de mi caminar me han acompañado por estos senderos.

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