Entradas

Aquel viento de primavera.

Imagen
  Era tan solo un sueño, un delirio que fluía como canícula de deseo en una tarde de primavera, era un viento fresco con jirones de debilidad, prometía el cielo con su azul unos matices tenues tatuando tu piel. Estabas allí, estoy seguro que estabas allí, donde se prodigaban tus labios, donde yo era viento tendido en tu lecho esperando embriagarme del fervor de tu reflejo, lentamente, suavemente, roce las dunas de tu piel, estabas allí, lo sé, como aquel viento de una recién llegada primavera, como un bosquejo de claridad prematura, sentía tu ternura hundiéndose en mí. Te juro que no podía saberlo no podía quebrar mi razón, quizás imprecisa mi mente alcanzaba otra dimensión, pero yo te sentía, en la árida asimetría de aquel solsticio, en lo más profundo de un amor que nacía, que nacía y crecía al tránsito de un viento en un sueño de primavera.

Deseo creciente.

Imagen
  Una llama que zigzaguea en un continente oscuro.   Iluminarnos en este vacío, tu cuerpo sobre el mío el singular espacio de los ojos cerrados, la cera se quema como nuestros deseos todo se hace humo la realidad, la piel y el pulcro dolor de la monotonía. Izados tus pezones como reyes de quietud, se exaltan al aire en elocuente elegancia, esperas una flor de muerte, un pequeño cobijo que en súbito atrevimiento disipe el vicio de ese deseo creciente. Buscas mi desorden, el pronóstico de mis sueños tentándote en cada susurro de mi boca que, en el refugio de tus piernas, se hace volátil lujo detrás de la estela de mis caricias, la espera pierde su prioridad cuando los cuerpos tensan la ansiedad inminente y cabalgan en el fulgor de la sangre que se mueve en el deseo creciente buscado el límite del placer.

Seguidores


Desde el 14 de noviembre del 2007
Hoy es
Gracias a los que en algun momento de mi caminar me han acompañado por estos senderos.

Subir